lunes, 21 de noviembre de 2016

Animal Cotidiano


De esta forma artificial
se resuelven las ecuaciones de la vida
con tareas diarias y cotidianas
dormir, despertar, ir a trabajar
volver y otra vez dormir
simple y sin complicaciones
como lo vienes haciendo
viviendo el sueño incipiente de alguien más.

En el mundo convencional
tienes una mirada aún sin despertar
como un hermano muerto
en la oficina que se convierte
en el punto de partida
de tu propio funeral. 


Demonio


El demonio entra en mi sueño
como una melodía en la oscuridad,
es la bestia más valiente que conozco
entra y desaparece
como un bucle infinito
turbio,sucio, incorpóreo.

 Lo miro desde una esquina de mi habitación
envuelto en mis miedos y aplastado por mi realidad.
El demonio entra en mis sueños
como un ángel enviado por el amor de Dios



miércoles, 2 de noviembre de 2016

Nadie


En el lugar donde nos encontramos cada vez más cerca al fin de la tierra,
 el lugar donde el hombre oculta su miseria  
y el agua del mar no alcanza su nivel,
con el aullido del viento penetrando por los oídos
 y la humedad carcomiéndole los huesos,
descansa Nadie, un tipo que no tiene nada que perder.

Al borde de la tierra y con la gracias del mar;
como un tipo de competencia antes de ser sacrificado,
conjura palabras misteriosas
mientras las horas muertas, le gritan ¡Desertor!
y una sonata fantasma comienza a llegar.

Huérfano de recuerdos,desde el atalaya de su soledad
escribe en las páginas de un libro viejo antes del atardecer.


Ilustración: Yayo Espinoza

Kafka en mi habitación


Kafka está en las paredes de mi habitación;
lo dicen sus grandes ojos negros del cuadro interior,
me mira y comienzo a temblar
el eco de una melodía silenciosa comienza a llegar
y las horas muertas comienzan a desfilar
definiendo el trazo de un camino estelar;
 mientras mis palabras se pierden antes de hacerse escuchar.

Quién diría que Kafka estaría en mi habitación,
con guiños furtivos esperando a los reyes magos llegar
mediante un proceso que no tiene cuando acabar. 


Ilustración:Yayo Espinoza