De esta forma
artificial
se resuelven las
ecuaciones de la vida
con tareas diarias y
cotidianas
dormir, despertar, ir a
trabajar
volver y otra vez dormir
simple y sin
complicaciones
como lo vienes haciendo
viviendo el sueño
incipiente de alguien más.
En el mundo convencional
tienes una mirada aún
sin despertar
como un hermano muerto
en la oficina que se
convierte
en el punto de partida
de tu propio funeral.




