miércoles, 2 de noviembre de 2016

Nadie


En el lugar donde nos encontramos cada vez más cerca al fin de la tierra,
 el lugar donde el hombre oculta su miseria  
y el agua del mar no alcanza su nivel,
con el aullido del viento penetrando por los oídos
 y la humedad carcomiéndole los huesos,
descansa Nadie, un tipo que no tiene nada que perder.

Al borde de la tierra y con la gracias del mar;
como un tipo de competencia antes de ser sacrificado,
conjura palabras misteriosas
mientras las horas muertas, le gritan ¡Desertor!
y una sonata fantasma comienza a llegar.

Huérfano de recuerdos,desde el atalaya de su soledad
escribe en las páginas de un libro viejo antes del atardecer.


Ilustración: Yayo Espinoza

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