En el lugar
donde nos encontramos cada vez más
cerca al fin de la tierra,
el lugar donde el hombre oculta su miseria
y el agua del mar no alcanza su nivel,
con el
aullido del viento penetrando por los oídos
y la humedad carcomiéndole los huesos,
descansa
Nadie, un tipo que no tiene nada que perder.
Al borde de
la tierra y con la gracias del mar;
como un tipo
de competencia antes de ser sacrificado,
conjura
palabras misteriosas
mientras las
horas muertas, le gritan ¡Desertor!
y una sonata
fantasma comienza a llegar.
Huérfano de
recuerdos,desde el atalaya de su soledad
escribe en
las páginas de un libro viejo antes del atardecer.
![]() |
| Ilustración: Yayo Espinoza |

No hay comentarios.:
Publicar un comentario