Imagino que mi abuelo al que nunca conocí
está sentado en el sillón azul de mi habitación
desde ahí él me sonríe como un buen espectador
mientras canto una canción,
y su música aparece en esta construcción.
De vez cuando a la media noche lo veo entrar
y contemplar los pensamientos que vuelan en mi habitación.
Recuerdo la historia de papá
“Un día amaneció muerto,
no estaba enfermo
no sufría ninguna dolencia
nunca se quejo
simplemente una mañana no despertó
y usted nació”- me contó.

