¡Nuestro padre ha
muerto!
dijo la voz de mi
hermano al otro lado del teléfono
y se llevó consigo
pedazos de sentido cada vez más grande.
Sentada en el piso
rodeada de libros,
escucho la música que me
enseño
y pienso en lo que le he
escrito.
“A donde nos llevó la
vida anterior,
cuando mi rabia era algo
que quería mostrar
y mi sensibilidad algo
que quería esconder
cuando mi exclusión no
era metafórica sino literal
pero mi poder era
limitado
que acababa cuando aparecías tú en el umbral de la puerta
dándole contraste a mis
días.”
Entonces me dabas la
posibilidad de estar preparada para lo
que sea
y con ese ambiente, una
sensación nostálgica casi salvaje,
ahora me preguntó ¿Puede
uno morir por segunda vez?

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