domingo, 11 de septiembre de 2016

Inmaculada decepción


Fue cuando se quedó sola
cuando se le recompuso el sentido de la dignidad,
empezó a necesitar a estar en los sueños de alguien,
entre las estrofas de un poema o los versos olvidados de un viejo amor
en ese entonces tenía 30 años había ganado un sueño
en tierras extrañas en las paredes rosa de un burdel
todas las noches leía a Bolaño frente a las miradas inquietas
de extraños samaritanos venido de los desiertos del sur.

Yayo Espinoza

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