miércoles, 28 de diciembre de 2016

El poeta

Un día un poeta me dijo:
A medida que envejezco
percibo que la muerte es más grande que la vida
como los poetas que eran un referente para mi
hoy ya no existen y la memoria va acabando con ellos.

Ahora intento descifrar los caminos al purgatorio
y me encuentro con almas agobiadas
que me susurran constantemente
secretos iniciales del cosmos
mientras mi fe se va desgastado
porque ningún Dios quiere hablar conmigo.

Cada tarde veo poemas enteros morir
en una sincronía constante de armonías,
a veces un horizonte oscuro aparece
con sonidos extraños del universo
y  me dicen que el final está cerca
aunque es inconstante pero hermoso.








lunes, 5 de diciembre de 2016

Metanfetaminas

En la mitad de la carretera 
mis pensamientos encontraron a mi conciencia,
paciente y cautelosa inventando historias de un falso yo .

En la mitad de la carretera, por donde no pasa nadie 
por miedo al qué dirán, encuentro un poco de valor 
 y me doy cuenta que ¡Hay mucho por hacer!

Sin embargo, la cobardía de mi falsa especie 
se metía por mis venas y no me dejaba continuar.

Pero en un instante, como un momento supremo
mis pensamientos encontraron a mi conciencia 
estaba loca, pero aún estaba viva
aunque constantemente repetía, ¡No podrás vivir contigo mismo! 
como un dogma religioso para un Dios desconocido.





viernes, 2 de diciembre de 2016

Algebra de la necesidad

Desperté del sueño y tenía 30 años
dentro de un cuerpo sobreviviente de una enfermedad desconocida.
Recordaba los detalles en un hospital olvidado
con bestias pululando a su alrededor,
No existe un recuerdo preciso,
ni capítulo sugerido,
solo este cuadro de terror.

Creo que fui alguien hasta los 20 años,
tenía forma humana y la bestia no me ganaba la batalla.
Al parecer mi futuro está en cuarentena
con una mínima vigilancia de criaturas aladas,
en los capítulos escritos de esta ciudad inventada
que gris y paranoica amenaza en convertirse en una curiosidad literaria.



lunes, 21 de noviembre de 2016

Animal Cotidiano


De esta forma artificial
se resuelven las ecuaciones de la vida
con tareas diarias y cotidianas
dormir, despertar, ir a trabajar
volver y otra vez dormir
simple y sin complicaciones
como lo vienes haciendo
viviendo el sueño incipiente de alguien más.

En el mundo convencional
tienes una mirada aún sin despertar
como un hermano muerto
en la oficina que se convierte
en el punto de partida
de tu propio funeral. 


Demonio


El demonio entra en mi sueño
como una melodía en la oscuridad,
es la bestia más valiente que conozco
entra y desaparece
como un bucle infinito
turbio,sucio, incorpóreo.

 Lo miro desde una esquina de mi habitación
envuelto en mis miedos y aplastado por mi realidad.
El demonio entra en mis sueños
como un ángel enviado por el amor de Dios



miércoles, 2 de noviembre de 2016

Nadie


En el lugar donde nos encontramos cada vez más cerca al fin de la tierra,
 el lugar donde el hombre oculta su miseria  
y el agua del mar no alcanza su nivel,
con el aullido del viento penetrando por los oídos
 y la humedad carcomiéndole los huesos,
descansa Nadie, un tipo que no tiene nada que perder.

Al borde de la tierra y con la gracias del mar;
como un tipo de competencia antes de ser sacrificado,
conjura palabras misteriosas
mientras las horas muertas, le gritan ¡Desertor!
y una sonata fantasma comienza a llegar.

Huérfano de recuerdos,desde el atalaya de su soledad
escribe en las páginas de un libro viejo antes del atardecer.


Ilustración: Yayo Espinoza

Kafka en mi habitación


Kafka está en las paredes de mi habitación;
lo dicen sus grandes ojos negros del cuadro interior,
me mira y comienzo a temblar
el eco de una melodía silenciosa comienza a llegar
y las horas muertas comienzan a desfilar
definiendo el trazo de un camino estelar;
 mientras mis palabras se pierden antes de hacerse escuchar.

Quién diría que Kafka estaría en mi habitación,
con guiños furtivos esperando a los reyes magos llegar
mediante un proceso que no tiene cuando acabar. 


Ilustración:Yayo Espinoza

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Cuando Ana conoció a Poe

Digamos que te conocí en los parques,
en la realidad constante de mis fantasías
con tu mirada serena y silenciosa,
y tu nombre de infinita ternura escrito en papel
en el eco de nuestras conversaciones en una sola palabra.

Pero ahora que ya no estas, no tengo tiempo de ponerme triste;
aveces quiero ir a buscarte como tú eras, aunque ya no seas tú,
porque los monstruos casi hombres, arrastran mis pasos a la ciudad
donde no hay cielo ni horizonte donde descansar

y los ojos vacíos de mis recuerdos se van entre sueños y algo más.





Ilustraciones: Yayo Espinoza

domingo, 11 de septiembre de 2016

En las salas de lectura


La ingenuidad de la bestia, el respiro del animal,
al final del día los ecos de una canción llegan por la ventanas de la habitación
y la leyenda de un desconocido se abre entre las páginas de un libro marfil
el silencio canta su melódica ausencia y las manecillas del reloj
anuncian la visita de pensamientos líquidos e historias mágicas
demonios y duendes se dibujan entre páginas
con tres corazones que laten en sintonía
mientras se encienden las luces de la ciudad.
Yayo Espinoza

Inmaculada decepción


Fue cuando se quedó sola
cuando se le recompuso el sentido de la dignidad,
empezó a necesitar a estar en los sueños de alguien,
entre las estrofas de un poema o los versos olvidados de un viejo amor
en ese entonces tenía 30 años había ganado un sueño
en tierras extrañas en las paredes rosa de un burdel
todas las noches leía a Bolaño frente a las miradas inquietas
de extraños samaritanos venido de los desiertos del sur.

Yayo Espinoza

lunes, 15 de agosto de 2016

El rey mono

¡Este es un caso alarmante!
El rey mono acaba de volver,
reclama adjetivos, verbos perdidos
en este pueblo afligido y mal correspondido
¡la verdad ha muerto! sentencia.

Falsos testigos, comienzan a murmurar
frases suicidas comienzan a morir
cifra su esperanza en una rara melodía en una atmósfera cansada, gris
“algo me dice que esto no es más que una quimera” susurra y se pone a tocar.

Yayo Espinoza

lunes, 8 de agosto de 2016

Fuera de mí


Con las palabras incrustadas en la garganta,
con una historia de papel sobre mi espalda,
divisó por la ventana siluetas de la ciudad, amores lejanos ...
creo ser un poeta que lee a Bolaño y sueño con los detectives alados,
quiero ser un perro romántico, pero solo llego a gusano de flor
parafraseo a Neruda y Nicanor Parra, que entre verso dan señales de un camino
con olor a muerte y se pierden en una noche estrellada del sur austral.
Soy poeta, me convenzo, tengo miedo pero la nostalgia destroza mi corazón.


Yayo Espinoza


miércoles, 20 de julio de 2016

Mi amigo el gigante

Creo ver a la distancia tu silueta,
mientras llega un poco de luz a la ciudad
y las historias inconclusas empiezan a menguar.
Creo verte entre los edificios frente al mar,
escribiendo cuentos de ultramar, la inmortalidad del alma y la paciencia del sol
con un arsenal de canciones en el diván.

Mi amigo el gigante, aún no te conozco pero ya te echo de menos.

Yayo Espinoza


martes, 19 de julio de 2016

Esperanza y la ciudad

Busca Esperanza en la ciudad me dijeron
la verás en las calles sin nombre o en la  “Av. Café”,  
seguí sus huellas pero no la encontré.  

Dicen que las suelas de sus botas se cansaron de caminar
su voluntad se convirtió en desertor,
y una tarde de principios de invierno
empacó su soledad, dejó su caja de recuerdos
y se fue a perseguir leyendas de ultramar,
que quizá nunca encontrará.   



Yayo Espinoza